Curiosa pregunta, ¿verdad?
Pues precisamente eso reflexionaba hace unos días. Me preguntaba si yo podría ser un verdadero enemigo, y me dije a mí mismo que no, porque de tanto pensarlo, llegué a la conclusión de que un enemigo, es aquel que ha sufrido una ofensa tan grave, que haría lo que fuera por vengarse de su agresor, aun a costa de su propia vida, o parte de ella.
Entonces, entendí que no valía la pena convertirse en enemigo de alguien.... Luego recordé a las personas que han estado a punto de ganarse mi enemistad, y pensé: No, no vale la pena, si algún día llego a ser un verdadero enemigo, tendré que ser enemigo de una persona que realmente lo merezca, porque entonces, y sólo entonces, existiría la pequeña posibilidad de que empeñara mi vida en hacerla caer.
domingo, 7 de marzo de 2010
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