Algunos dicen que la tranquilidad no puede comprarse en las tiendas. Sin embargo, hoy tuve una revelación.
Mientras almorzaba, meditaba sobre la manera de liberarme del rencor, y me decía que, una vez lograda esa meta, mi vida sería prácticamente perfecta.
El señor me habló y me dijo: “El rencor viene de lo que los otros te deben, y yo puedo comprarte la deuda”.
Dicho esto, me dio un cheque enorme con una cantidad interminable de dígitos, y me comentó: “Con este cheque puedes comprar LO QUE QUIERAS”.
Con el cheque compré toneladas de tranquilidad.
Por eso, si entre tú y yo existió alguna ofensa, hoy se quedó atrás, porque el señor compró nuestras deudas y nos liberó a ti y a mí.
Si aún no has recibido tu cheque, sólo extiende la mano, porque él ya lo tiene listo para dártelo, y corre a la tienda de Dios para comprar tranquilidad, amor, paz interior y todo lo que quieras.

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